sábado, 5 de enero de 2008

Mariposa Rosa

Es una mariposa que ansiaba salir pronto del capullo. Agotada, de ser oruga, desplegó sus alas una noche, rompió el capullo, y la luna se hizo amiga y testigo del espectáculo. Sus alas desplegaban el sentimiento de la libertad reprimida y la historia daba un vuelco, destrozaba los papeles sobre la mesa y comenzaba a resquebrajarse la madera del escritorio.
Se hizo amiga de las gotas, huellas de la tempestad. Ella las transportaba sobre su lomo y al tiempo que sentía la frescura de sus pequeñas nuevas amigas.
Sabe que al final del día su historia terminará pero no olvidara jamás el caos que provoco su tan efímera existencia.
Y yo haría cualquier cosa por posarme en sus alas y escuchar sus alaridos mientras explota.
Todo esto lo imagine en tres segundos y así como nunca, todo se desvaneció en menos tiempo.

Tomatito: Mira que yo no creo en esas cosas…
Roque: Bueno, no es casualidad.
Tomatito: En este caso no. Evidentemente, no lo es.
Roque: ¿Entonces?
Tomatito: ¿Será como decís vos? Que loco, raro e increíble.
Roque: Te digo la posta.
Tomatito: ¿Hace cuanto que el viejo labura en un laboratorio?
Roque: Como diez años.
Tomatito: ¿Qué hace ahí?
Roque: Es vendedor de una línea de medicamentos.
Tomatito: … y la hija se revienta los fines de semana...
Roque: Había muchos blister con pastillas en esa casa.

1 comentario:

*...:::Flor:::...* dijo...

Hola!
Gracias por pasarte por mi blog ^^.

Creo que, al igual que tu mariposa, muchos(si no somos todos) sentimos alguna vez la necesidad de libertad.

Saludos